nomeolvides

Ojalá me recuerdes cuando se haga de día.
Que los rayos del Sol te retro traigan a una tarde de verano.
A mi cara de sonrisa, leyéndote los labios.
A tus ojos en mi cuerpo.
A las letras de tu cuaderno.

Ojalá no te olvides nunca más de ese día.
Cuando la noche todavía desafiaba tu mañana tan soleada.
La esperanza de querernos.
La espezura de esperarnos.
La alegría de correspondernos.

Ojalá que exista el día.
Por la eterna primavera de mi pensamiento confía.
En tu recuerdo, dormida.
En tu cintura, estremecida.
En tu pensamiento, querida.

Ojalá la vida sea el círculo inevitable que tanto temía.

Bitácora Destino - viernes, nueve de julio de 2010