Cada día quince

Después de la radio íbamos caminando, cruzando el barrio para cumplir otro año, con el asado en camino cayendo la tarde, despegando la noche, millones de nubes y colosal tormenta.

Punto y aparte y rodando, una noche recordando, esperando, conociendo, un ambiente y la cocina de algún gran cambio que me haga volver a subir a la línea cincuenta y cinco, pero esta vez para encontrarte.

Una serie de encuentros que me recuerdan a la última hoja de mi cuaderno, con un punteo de deseos hechos suerte en presente y ahora cariño con sueño. Dormir en el tiempo y cruzar el espacio, hacer música y colores del universo cotidiano, un mes y otro mes, mes después, y así, sucesivamente.

Entonces, descubrir con vos, que el amor es eso. Nada más y nada menos que una serie de eventos compartidos en un encuentro, reconociendo que “para verme, tenía que mirarte”.

Ceremonia Secreta - viernes, quince de noviembre de 2013